Ironman Frankfurt 2014 “el retorno”

4 a.m. En la oscuridad de la habitación del hotel, ubicado cerca de la estación principal de tren de Frankfurt, una mezcla de cansancio, sobreactivación y dolor de piernas me impide conciliar el sueño.

Todo empezó 24 horas antes, cuando aun en plena noche, cogía un autobús fletado por la organización para trasladarme al lago donde tomaría la salida de una de las pruebas atléticas más exigentes y complejas del planeta, el Ironman.

 

 Ironman Frankfurt 2014 (Campeonato de Europa).

Aún no ha amanecido completamente cuando la primera tanda de triatletas comienza la prueba de natación.

Por delante 3.9 km a nado en un lago a las afueras de la ciudad, en calma aparente.

A las 7 a.m. llega mi turno de salida, la más multitudinaria, junto a más de 2000 triatletas.

Bajamos una pequeña ladera de arena fina y húmeda (ha estado lloviendo toda la noche) y vamos poco a poco entrando en el agua, ataviados con nuestros respectivos neoprenos, gorros amarillos y gafas de natación.
Nado suavemente hasta la corchera que delimita la salida y me mantengo a flote hasta el pistoletazo inicial. Mientras, en los altavoces, retumba solemne un discurso en alemán que termina con un “Gott segne Sie” (Que Dios os bendiga).
Se hace el silencio, y por unos instantes no puedo evitar sentirme infinitamente pequeño, bajo una puesta en escena espectacular.
Pistoletazo de salida y comienza el baile.
A pesar de lo complejo que resulta nadar con más de 2000 personas a la vez, consigo situarme en buena posición y no recibo demasiados golpes.
El sol ya ha hecho su aparición pero se mantiene aun muy cerca del agua, lo que dificulta la visión a la hora de seguir las boyas que marcan el recorrido.
Así, entre brazada y brazada, entre boya y boya, finalizo el segmento de natación sin grandes problemas y en el tiempo previsto (1h 10 minutos).
Realizo la transición tranquilo, y en menos de 5 minutos, ya estoy pedaleando.
Me esperan 180 Km de bici, no muy complicados, pero bastante “traicioneros”, bajo innumerables toboganes de poca pendiente y 3 subidas destacables, una de ellas adoquinada, por donde debemos pasar dos veces.

 

Acoplado en el segmento ciclista

Acoplado en el segmento ciclista

Ya en Frankfurt dejo mi bicicleta, me despido de ella con un guiño (hoy se ha vuelto a portar), y me preparo para correr los 42,2 km que me separan de mi segundo Ironman.

De momento todo va según lo previsto, pero no puedo dejar de pensar en mi rodilla izquierda, aun dolorida e inflamada por una caída entrenando de la que no he conseguido recuperarme a tiempo para la prueba, y que me tiene bastante preocupado.
Antes de comenzar a correr veo por primera vez entre el público a mi familia y amigos.
Mis hijas portan un improvisado cartel de cartón con mi nombre pintado en colores y gritan al verme.

Mi mujer me pregunta que tal voy, y por fin, tras 7 horas de prueba, “salgo” de mi estado de concentración y sonrío, lo que me produce una agradable sensación de alivio, y energía mental renovada.
Comienzo a correr por la ribera del Main, a buen ritmo, y cada vez más ilusionado.
El dolor de rodilla va aumentando con el paso de los KM, al igual que la temperatura ambiente, que se aproxima a 35 grados, algo atípico para esta ciudad.
Las molestias se trasladan ya al resto de los músculos de la pierna por no pisar de forma correcta, y veo como el ritmo objetivo de carrera se me escapa…
Es entonces cuando el Ironman me enseña su verdadero rostro, mostrándose ante mí cuan gigante “quijotesco”, alimentado por mis propias dudas, dolor y cansancio.
Pero no he venido hasta aquí para luchar contra molinos, después de todo un año entrenando a deshoras, bajo el frío, la nieve, la lluvia, el calor, de madrugada, .. robándole tiempo al tiempo, y sin perder en ningún momento la ilusión.
Además, no soy más que un corredor popular, enamorado de este deporte, y el mero hecho de haber llegado aquí, y seguir aguantando en carrera, en pleno Campeonato de Europa de Ironman, ya es un “regalo”.

En el avituallamiento del km 35, a 7 km de meta, veo a mi mujer. Sin su ayuda nada de esto hubiera sido posible.

A 200 metros para cruzar la meta me esperan mis hijas impacientes.
Nos cogemos de las manos y volamos juntos por la alfombra hasta la meta situada en Roemer Square, donde nos abrazamos bajo los aplausos que proceden de las gradas, abarrotadas de un público que no ha parado de animar durante todo el día, mientras el speaker anuncia con su inconfundible acento alemán “Iván Muñoz, Spanien!”.

Después de 226 Km, 12horas y 14 minutos el Ironman vuele a ser nuestro.

 Son las 5:30 a.m. y las primeras luces de la mañana comienzan a colarse por la ventana.

Parece que el haber escrito esta “interminable” crónica me ha ayudado a poner en orden mi cabeza, y siento como poco a poco el sueño me alcanza.
Cierro los ojos y sonrío al recordar los últimos versos del poema de William Ernest Henley (Invictus), que un gran amigo me recordó el día antes de la prueba, y que me han acompañado durante toda la jornada.

“No importa cuan estrecho sea el camino,
ni cuan cargada de castigos la sentencia,
soy el dueño de mi destino,
soy el capitán de mi alma..”

A mis padres.

Retomando

Hola, parece que las ocupaciones diarias nos han alejado un poco de otras tareas mas “deportivas” pero no es el caso. En estos meses de inactividad bloguera hemos seguido corriendo, nadando y montando en bici, pero tan tan ocupados que no nos ha dado tiempo ni de contarlo. Ai que vamos a retomar la sana costumbre de relajarnos y escribir.

De momento, el año deportivo marcha bien, con un único objetivo en mente, el Ironman Frankfurt el proximo 6 de Julio y la esperanza de poder entrenar lo suficiente como para bajar de las 10h. El camino es largo y la proxima parada será el Triatlón de Elche.

IMan_1822direkt_rgb_pos2_M-OL_klein

La primera luna llena de octubre

Como cada año, el primer sábado de luna llena de Octubre se celebra el Ironman de Hawaii. Para los profanos, no es un triatlón cualquiera. Ni tan siquiera es un Ironman cualquiera. Es el origen de todo. Es cierto que hay triatlones mas antiguos como el San Diego, o algunos experimentos de nadar-bicicleta-correr que se celebraron en Europa en los 70, pero la brillante idea del comandante Collins en 1978 fue la que creo el imperio que hoy conocemos como franquicia Ironman.

Desde entonces la WTC -World Triathlon Corporation- ha sabido mantener y expandir un concepto deportivo, con tintes épicos -un Ironman consta de 3800 metros a nado, 180 kilómetros de bicicleta y 42 kilómetros a pie- y una espectacularidad sobrecogedora. Actualmente existe un circuito de pruebas marca Ironman por todo el mundo mas una legión de pruebas de la misma distancia fuera de dicho circuito, pero Hawaii es “la meca del triatlón”. Una meta muy difícil de lograr, pero alcanzable. Es un Campeonato del mundo -oficioso, no está regulado por la federación internacional de Triatlón (ITU), lo regula la propia WTC- pero están los mejores del mundo en la distancia, tanto profesionales como amaterurs. Esto da una dimensión mucho mas humana a la prueba puesto que pone al alcance de casi cualquier aficionado -de nivel alto-, participar en un evento de dimensión planetaria compartiendo agua y carretera con las grandes estrellas del trideporte. Pra un aficionado a la Fórmula uno sería como compartir un gran premio con los Alonso, Hamilton, Vettel y compañía habiendo obtenido una clasificación previa frente a rivales, también aficionados y en el mismo rango de edad.

Obtener una plaza para el Ironman de Hawaii no es sencillo, actualmente existen tres modos de conseguirlo: Mediante puja benéfica en Ebay de uno de los escasos dorsales subastados cada año, siendo agraciado en la loteria o la preferida de los participantes: Con mucho sudoe alcanzando uno de los “slots” disponibles en las pruebas de franquicia Ironman en todo el mundo. Dichos Slots se reparten proporcionalmente entre el número de participantes en cada prueba por cada Age Group y sólo unos pocos elegidos (entre 30 y 45 dependiendo de la prueba) lo consiguen.

El próximo 13 de Octubre a las 19:00 hora Española, dosmil afortunados partirán del “pier” de Kailua-Kona. La prueba se puede seguir íntegramente en directo desde ironmanlive.com.

El día después del Maratón

Si alguna vez has cruzado la meta de un maratón, seguro que te sientes identificado con este vídeo.

Deporte a tu salud

La constancia es una de las mejores cualidades del runner, y los autores de este blog no podemos presumir de ello, al menos en lo que a escribir nuevos posts se refiere. Lo bueno es que durante este tiempo no hemos parado de montar en bicicleta, nadar y sobre todo de correr así que aún tenemos un montón de historias para contar.

A título personal, en Mayo participé en mi segundo Ironman de Lanzarote, tras el debut de 2007 y jurar una y mil veces antes de la salida que jamás repetiría “sólo uno y no mas” pero este año no pude resistir la tentación y volvía las andadas. La verdad es que el deporte de resistencia engancha y hace que te plantee tu modo de vida para mantener un estado de forma saludable evitando castigos físicos incecesarios. Y cuando hablo de castigos no me refiero a las sesiones de ciclismo de cuatro horas ni a los entrenamientos de carrera a pie bajo la luz de la luna. Me refiero a esas acciones socialmente aceptadas como normales que bien pensadas no lo son tanto, o al menos no deberían serlo. Durante la última Navidad, antes de atacar el primer bocado de una cena de empresa, me vi en la disyuntiva de dar buena cuenta del menú, vino, copa y postre -el puro siempre estuvo totalmente descartado- o hacer un uso racional del mismo comiendo sin excesos, con una copita de vino -para saborearlo no hace falta más- y retirada a tiempo a descansar. El principal motivo de la duda eran las tres dando pedales con media hora de carrera posterior prescritas por mi entrenador de cara al Ironman y que serían una tortura en caso de elegir la primera opción. La opción “normal”. Tras plantear mis pensamientos en voz alta a uno de los asistentes -uno de mis compañeros de oficina- el solo hecho de dudar fue calificado de “herejía” y “desperdicio” terminado su exposición con un sincero “eso que haces no puede ser sano”. Creo que escuchar esas palabras en boca de alguien con cuatro jarras de cerveza en su haber durante el preámbulo de la cena y que aquella noche prometía acercarse a su marca personal en cuanto a número de Gin Tonics se refiere, terminaron de convencerme de cual era la mejor opción y por supuesto la mas sana. A la mañana siguiente estuve tentado de llamarle desde mi sillín para comparar los estados de salud particulares en aquel momento, pero preferí centrarme en la carretera.

Este año volveré a Lanzarote, pero para ver la prueba desde la barrera y a apoyar a la legión de mis amigos que participan. En 2014…ya veremos.

Levantarse es lo importante

No importa las dificultades que puedas encontrar en el camino, lo importante es poder afrontarlas y superarlas.

Al otro lado del espejo

Hoy quiero reivindicar el optimismo moderado, al sentido común y la lucha entusiasta y bien entendida como modo de vida.

Ahora, que despedimos un año que ha sido realmente complicado en lo económico y abordamos la llegada de otro, casi resignados a nuestra suerte.

Ahora que asistimos con una mezcla de estupor, desgana y casi desidia a las supuestas medidas anticrisis, que no se si nos ayudarán a salir de ella, pero sí que cada día nos sumergen más en un horizonte de nubarrones, que poco a poco sentimos que merman nuestra seguridad en lo que hasta ahora parecía imperturbable.

Ahora que hacemos balance de lo bueno y lo malo, los logros  y fracasos, las alegrías y las tristezas.., y miramos con recelo a los ojos del nuevo año, quiero hacerle un guiño una vez más al optimismo.

Y es que todos nos sentimos alguna vez, en un momento concreto, o en una situación o faceta de nuestra vida, como extraños dentro de nuestra propia piel.

Ya sea por un cambio importante o por la ausencia de este , quizá sin un motivo aparente, empezamos a preguntarnos por qué hicimos esto y no aquello, por qué parece que no disfrutamos de algo que siempre nos ha gustado, por qué ya no sentimos lo mismo ante las mismas cosas..

Esto mismo puede pasar, y de hecho pasa, en el mundo del running.
Por desgracia he visto muchos casos de nuevos corredores que empiezan con mucha ilusión.

Se equipan de arriba a abajo.

Entrenan con determinación (incluso contratan los servicios de entrenadores personales).

Se inscriben en todas las carreras populares y viven intensamente los progresos que poco a poco van llegando.

Y un día descubren que ya no progresan si no se esfuerzan muchísimo más de lo que antes lo hacían (o ni aun así).

Comienzan a tener molestias en algunas articulaciones de forma casi crónica.

Ven como su tiempo incluso empeora frente al que hicieron en la misma carrera en la pasada edición.

Tienen problemas con sus familias que no terminan de entender tanta dedicación..

Y finalmente sienten un desencanto amargo, que en ocasiones incluso les conduce a colgar las zapatillas.

 

Y es que correr, objetivamente,  es un deporte durísimo, que exige una fortaleza y equilibrio físico y mental muy importante. Además, si tienes obligaciones laborales, familiares y personales, como en la mayoría de los casos, la ecuación se complica notablemente.

Por eso, para todos los que sois principiantes, o quizá ya lleváis algún tiempo en este mundillo, y sobre todo para los que estéis empezando a sentir ese desencanto del que antes os hablaba, me gustaría, con vuestro permiso, daros algunos pequeños consejos o trucos, que a mi me han funcionado para seguir amando este deporte después de 25 años entrenando y compitiendo, y una terrible lesión de rodilla que a punto estuvo de dejarme en el dique seco..

- No os obsesionéis con las marcas. Siempre es estimulante mejorar nuestro mejor registro, pero más importante aun es poder seguir intentándolo cada día. Al final somos atletas populares con montones de factores ajenos al entrenamiento que pueden afectar a nuestro rendimiento deportivo.

- No os obsesionéis con la dieta. Se trata de comer como siempre, con un poco de lógica y cabeza, pero sin trastocar en exceso nuestros hábitos salvo que antes os alimentarais a base de hamburguesas del Burger king.

- No os obsesiones con participar en muchas carreras populares. No es bueno competir demasiado, y menos siendo un atleta popular (nosotros no tenemos masajistas, ni fisioterapeutas, ni podemos dormir 10-12h para regenerar la musculatura, etc..).

- Entrenad siempre que podáis o tengáis un hueco, por pequeño que sea, pero con cabeza y sin agobiaros por las distancias, los ritmos o las intensidades. Se trata de coger y mantener la continuidad (muchos pocos en vez de pocos muchos, como en la teoría del “long tail”).

-Si sois principiantes y  queréis afrontar un medio Maratón o un Maratón completo, es importante seguir un plan especifico adaptado a vuestro nivel, o al menos un entrenamiento organizado, pero que no suponga una dedicación excesivamente superior al tiempo del que disponéis , para evitar que entrenar se termine convirtiendo en un segundo trabajo y por tanto, en un motivo más de estrés.

- Tratad de aprender a escuchar a vuestro cuerpo. Ojo, esto no quiere decir que le hagáis demasiado caso.. , porque tiende a guardar más de lo que necesita (es un mecanismo de supervivencia), pero sí valorad las señales, molestias y dolores que tengáis (que casi seguro las tendréis ).
-Consultad al médico como cualquier persona y tratad de “comprender” sus mensajes. Sé que esto que acabo de decir suena un poco raro, pero lamentablemente no todos los médicos a los que visitamos son deportistas o al menos pro-deporte, por lo que si les preguntas por un dolor a priori derivado de entrenar, siempre recomendaran no hacerlo (por pura lógica y pragmatismo). Dicho esto, utilizad el sentido común, no hagáis locuras, buscad segundas opiniones, visitad también un fisioterapeuta, escuchad a vuestro cuerpo  (como decía en el punto anterior) y tratad de encontrar vuestro punto de equilibrio (en ocasiones el “daño” por no correr es mayor que la lesión que aparentemente nos lo impide..).

- Alternad con otros deportes, individuales o de equipo, que rompan al rutina del entrenamiento y os permitan comprobar lo en forma que estáis gracias al running.

- Intentad que vuestra familia participe de vuestra afición, ya sea de forma activa o pasiva . Si consiguen respetar lo que hacéis siempre será más fácil el buscar huecos para entrenar y descansar. No obstante esto no es fácil ni “gratis”, por lo que muchas veces tendréis que ceder y entrenar como en mi caso, a horas imposibles (5:30 a.m), etc.. (sarna con gusto no pica).

- No os preocupéis si no tenéis muchas ganas de ir a competir a carreras cuando ya llevéis unas cuantas en las piernas. Lo suyo es dejar descansar la mente y seguir entrenando por simple rutina, buscando tan solo el placer de seguir tranquilo y en forma. Probablemente con el tiempo vuelva a apeteceros competir de nuevo. También suele funcionar el buscar una carrera que os guste especialmente y entrenarla de forma específica, teniendo así un objetivo claro en el horizonte.

-Y sobre todo y más importante, valorad la suerte que supone el poder tener salud suficiente para calzaros las zapatillas cada día. No tengáis la menor duda de que todos, en algún momento de nuestra vida, no tendremos más opción que claudicar (es el ciclo de la vida).

Pero no por ello dejaremos de luchar, porque correr es luchar, disfrutar y sentir, y luchar es vivir, y vivir es correr…, hasta el final (ajenos a marcas, ritmos y series).

Si habéis leído los puntos anteriores y tratáis de seguirlos en la medida de lo posible, probablemente nunca ganéis una carrera popular (y mucho menos un Maratón), o quizá sí, dependiendo de vuestras cualidades físicas y psíquicas,  pero casi seguro que estableceréis unos vínculos con el mundo del running que perduraran en el tiempo y que os ayudaran a afrontar cualquier problema que tengáis que sortear en esta carreras de obstáculos que es la vida.

Al final, el tipo del otro lado del espejo, al que vemos todas las mañanas, quizá no sea tan rápido , tan guapo, tan valiente o tan exitoso como nos gustaría , pero se parecerá mucho a lo que queremos ser, con nuestras luces y nuestras sombras, pero con la ilusión intacta de vivir cada día como si fuera nuestra primera y última carrera, hasta la Línea de meta.

A por el 2012!

Cuidaos.

Trucos para correr en invierno y disfrutar de ello

Año nuevo y nuevos propósitos. Tras las toneladas de turrón y polvorones, una de las promesas mas recurrentes en la resaca de las fiestas es la de hacer deporte, y no hay maneramas fácil de empezar que con un poquito de running.  Pero un simple vistazo a la previsión meteorológica o un primer intento poco afortunado puede hacer que toda la motivación inicial se esfume y no queramos volver a saber nada mas del noble arte de correr -con suerte-  hasta bien entrada la primavera. Correr con frío puede ser tanto o mas placentero que con buen tiempo, he aqui algunos trucos para lograrlo.

Vístete adecuadamente

Lo primero a tener en cuanta es que no hay tiempo malo sino mala elección de ropa. Unos de los errores mas comunes es el de abrigarse en exceso, con la consiguiente incomodidad durante y después del ejercicio a cambio de estar calentitos inmediatamente antes de empezar.

Cuando corres vas a sudar en el 100% de los casos, asi que evita la ropa de algodón o el sudor acumulado se enfriará y te pelarás de frío. Es mejor llevar varias capas de ropa fina, así podrás poner y quitar prendas para conseguir una mejor adaptación a las condiciones de intensidad del ejercicio, temperatura y viento.

No pasa nada si nada mas pisar la calle tienes un poquito de frío, en cuanto empieces a correr la temperatura corporal subirá y la sensación de frio desaparecerá a los pocos minutos.

Los dedos son muy sensibles a las bajas temperaturas y mas aún corriendo, unos guantes finos es mas que suficiente para protegerlos si las condiciones no son extremas. Cubrir las orejas y la cabeza también es una buena idea si el termómetro marca valores negativos, pero por encima de 8-10ºC puede hacer que nos asemos de calor.

Las piernas tendrán menos frío que los brazos, puesto que mientras corres la demanda de oxigeno es mayor y por tanto el flujo sanguíneo será mas activo.  Como norma general yo sólo utlizo mallas largas si el termómetro está en valores bajo cero, pero esto es muy personal y el termostato de cada uno puede variar.

Si llueve o nieva tampoco hay mayor problema, una capa exterior impermeable con algunos agujeros para transpirar es mas que suficiente para mantenernos cómodos, la unica precaución aqui es no pisar demasiados charcos para que no se empapen los pies ( calcetín mojado, ampolla segura).

Si tienes dudas, en la web de runner’s world puedes encontrar sugerencias de cómo vestirte en funcion de las condiciones climatológicas.

No olvides lo fundamental

El calentamiento siempre es importante, pero con frío aún mas. Comienza a correr suavemente para que tu cuerpo se acostumbre y tus piernas se calienten adcuadamente, 10 o 15 minutos deberían ser suficientes. Tampoco hay que descuidar la hidratación, puede que no tengamos sed tan rápido como en verano, pero sudaremos y perdermos líquido por lo que sigue siendo fundamental.

Si corres sobre o nieve o hielo extrema la precaución, sobre todo al subir o bajar escalones, bordillos y cambios de dirección. Una placa de hielo en el punto de apoyo puede jugarnos una mala pasada y acarrearnos un doloroso golpe. Normalmente unas zapatillas de running en ciudad o de trail para la montaña tienen agarre suficiente,  pero si somos especialmente torpes, podemos ayudarnos de un poco de tracción adicional.

Y por supuesto, al ser los dias mas cortos, mantente siempre visible, utiliza alguna prenda reflectante, led, lámpara frontal o lo que consideres oportuno según las circunstancias. Especialmente si corres por zonas mal iluminadas con cruces de carreteras. Puedes ahorrarte buenos sustos si peatones y sobre todo conductores, te ven adecuadamente.

¡A entrenar!

 

 

 

Duatlón cross nocturno de Alcorcón 2011

Cuando piensas que a nivel de carreras populares, duatlones, o triatlones lo has visto casi todo, por fortuna,  siempre pueden sorprenderte.
Eso precisamente fue lo que me sucedió a principios de septiembre en la primera edición nocturna del duatlon cross de Alcorcón.
Me inscribí a regañadientes, ya que no soy un gran ciclista de MTB . He competido muy poco, por lo que mi manejo de la bici de montaña en terrenos un poco técnicos deja bastante que desear. Ademas, competir a principios de septiembre cuando estoy volviendo a activarme tras el “descanso” de las vacaciones tampoco me gusta en exceso.
Por otro lado,  contaba con muchos puntos a favor:
-Se celebra muy cerca de mi casa, por lo que se simplifica mucho el factor logístico.
-Era la primera edición nocturna, lo que le daba un aliciente especial a la prueba,
- Y por último, y no menos importante, se lo “debía” a Dani, mi vecino, una nueva adquisición para el mundo del Duatlon/triatlon procedente del ciclismo en ruta. Este año prometió correr su primer maratón si yo empezaba a pegarle más a la MTB, y lo hizo, por lo que yo también debía cumplir mi parte del trato. A los dos se nos unió un tercer integrante al equipo, Javi,  también vecino y prácticamente “novato” en el mundo del Ducross, pero con algunos “tiros pegados” en las carreras a pie.

El día de la prueba puse a punto mi vieja MTB del año 2002, que parece más una tanqueta de la guerra de Corea que una bici de montaña,  y me planté en línea de salida cargado de ilusión pero con dudas razonables sobre cual sería mi rendimiento durante la carrera, a pesar de que seguía en un estado de forma razonable (este verano he parado poco de entrenar).
La salida del primer segmento de carrera a pie fue rapidísima, para variar, por un circuito rompepiernas dentro de un pequeño pinar, con continuas subidas y bajadas por caminos con pequeños bancos de arena, que en ocasiones, dificultaban incluso la pisada.

Primer segmento carrera a pie

Primer segmento carrera a pie

Llegué a la primera transición en el segundo gran grupo de cabeza, con buenas sensaciones, mientras la luz comenzaba a escasear (hasta aquí todo normal).
A partir de entonces todo empezó a complicarse.
Subí los primeros repechos con relativa soltura manteniendo más o menos la posición del tramo a pie hasta que entramos en el pinar por donde habíamos corrido. Comenzamos a bajar y subir en zig-zag con curvas de 180 grados con pequeños bancos de arena, que me obligaban a bajar mucho la velocidad para no caerme. Poco a poco, corredores más experimentados que yo con su MTB me pasaban en cada curva con relativa facilidad, lo que me obligaba a apretar mucho en los tramos “poco técnicos” para tratar de no quedarme muy descolgado.

Así, sin pena ni gloria, pasé la primera de las dos vueltas del segmento ciclista, sin sospechar que lo mejor aun estaba por llegar.

Y es que, casi de repente, se apagó la luz..

Encendí el foco de mi bici, más pensado para que me vean a mí que para alumbrar el camino, y continué pedaleando. Al volver a entrar al pinar me di cuenta de que me había equivocado al no coger el foco adicional que proporcionaba la organización, y sólo con el que llevaba apenas veía nada. Al entrar en una de las “pestosas” curvas de 180 grados, un  corredor que salió de la nada, chocó contra mi accidentalmente y nos fuimos los dos al suelo. Al caer, se me subió el gemelo derecho a las orejas. Ese fue el punto Inflexión de mi carrera.
Me levanté del suelo, acepté con deportividad las disculpas de mi compañero de caída (son lances de las carreras), estiré la pierna para comprobar que el gemelo había vuelto a su sitio y continué pedaleando, con la única intención de terminar la bici sin más sobresaltos. Y de alguna manera, poco a poco, empecé a disfrutar.

La oscuridad era total , así como el desconcierto general. Había corredores a los que doblaba, que iban andando con la bici de la mano, renegando del momento en que decidieron embarcarse en esta modalidad de duatlón .

Bici nocturna

Bici nocturna

El paisaje era realmente fantasmal. Entre los árboles apenas se veía el camino. Los focos de otras bicis de participantes que se habían retirado, e iban atajando, me despistaban aun más de lo que ya estaba. Dentro del pinar tampoco se oía nada, por lo que la sensación de estar en un lugar desconocido y casi misterioso era impresionante (y todo esto en plena carrera y a 180 pulsaciones!).

Por fin salí del pinar, dejé la bici (hubiera jurado que llevaba varias horas montado) y me volví a sumergir en la oscuridad para correr el último tramo.

Segunda transición

Segunda transición

Afortunadamente, la carrera a pie transcurría por fuera del pinar. Además había conos en mitad del camino con una luz azul y tenue, que señalizaban por donde correr sin riesgo a equivocarte. Supongo que por la tensión que había acumulado en el tramo ciclista , me puse a correr como un loco, para terminar con un buen “palizón”. Según iba adelantando corredores y esquivando los conos, me iba animando cada vez más, lo que me hacía acelerar el ritmo progresivamente. En poco más de 8 minutos finalicé el último segmento de 2,5 Km y entré en meta casi cegado por la luz después de tanta oscuridad.

Lo mejor, mi mujer y mis peques en meta, animándome y mirándome como si hubiera salido de la nada, y el compartir la experiencia con mis dos compañeros de “equipo”, que estuvieron a un gran nivel.

Visto en perspectiva, me alegro de haber corrido aquella tarde/noche.
Es cierto que la bici se me hizo eterna (incluso me pegué un piñazo), y que me pasé más tiempo pendiente de no caerme que de acelerar y seguir en carrera, pero la experiencia mereció la pena.
A nivel organizativo hubo más voluntad  y buenas intenciones que resultados (el desconcierto en el pinar era generalizado), pero consiguieron sorprenderme lo suficiente como para que dos meses después, aun sienta ganas de compartir la experiencia con vosotros .
En definitiva, un duatlón muy recomendable si queréis pasar un buen rato, sin ninguna pretensión de marca personal, y acompañados de un buen foco ;D

Cuidaos.
Iván

Javi, Dani y yo (el equipo del barrio)

Javi, Dani y yo (el equipo del barrio)

San Silvestre vallecana 2011

Tengo que reconocerlo, me acabo de inscribir a la San Silvestre vallecana 2011. No me hace mucha gracia pagar 18€ por participar en una carrera marketinizada hasta el absurdo por Nike, en la que solo unos pocos privilegiados pueden correr sin zigzaguear ni a tirones . En mi opinión, Nike consigue una notoria publicidad, pero con un coste organizativo muy alto y dando una imagen de multinacional leonina y agresiva. Creo que la estrategia de profesionalizar a los populares con chip y cajones de salida, es buena de cara a motivar a los novatos -la primera vez que te pones un chip hace gracia-,  pero menos de la cuarta parte de los participantes podrá correr a su verdadero ritmo. El cupo de corredores, limita el número de oficiales y dispara el de piratas (calculo que un 30% de los participantes lo hace sin dorsal).  Yo popularizaria aún mas la carrera, por la mañana, sin chip ni parafernalia atlética, con servicios básicos de asistencia sanitaria y poco mas, organizaría un concurso de disfraces, puesto que se ven muchos, algunos realmente buenos y si bien hacerla gratuita es una utopía, al menos que el precio sea razonable. Vamos, una romería en toda regla.  Para compensar a los que tienen el gusanillo de correr, relajaría los criterios de la San Silvestre Internacional, permitiendo por ejemplo a todos los que acrediten menos de cuarenta o los cincomil mejores. Y ahí si, mantener todo el glamour de los atletas profesionales. Nike ganaría menos dinero y no vendería treintaycincomil camisetas-dorsal en un solo día, pero su imagen mejoraría bastante, al menos para mi, y la San Silvestre sería grandiosa.

 

Dicho todo esto, entonces ¿por qué me he apuntado?. Pues porque quiero hacer un test de diez kilómetros como preparación para el Ironman de Lanzarote (si, también estoy inscrito), y los entrenamientos de ciclismo no me dejan muchas fechas libres para correr carreras populares. Esta es una de las pocas ocasiones que tendré, si es que logro colocarme en un puesto decente en los cajones de salida, si no habrá que resignarse y al menos disfrutar del entorno.

Pese a todo la San Silvestre popular es una fiesta y son diezmil metros de alegría, con disfraces, música y mucho mucho público. Sobre todo desde la Avenida Ciudad de Barcelona en adelante. Todo aquel que quiera apuntarse, que se de prisa porque las plazas vuelan, y al que se le pase el plazo, le animo a que lo haga disfrazado y sin dorsal a cola del gran grupo. Merece la pena vivir el ambiente al menos una vez.