Archivo para octubre, 2011

La Carrera de las empresas 2011

El pasado domingo fue un día especial. Empezó como otros, con mucho sueño al sonar el despertador, cuando apenas me acababa de dormir tras la nochecita que me había dado una de mis peques (son adorables, pero dormir no es su fuerte).
Me asomé por la ventana, aún era de noche y según la previsión del tiempo amenazaba lluvia tras más de 50 días de sequía en Madrid.

Como un autómata, fui realizando todos los preparativos previos a una carrera, cogí mi coche y conduje hasta la línea de salida mientras contemplaba como la ciudad iba despertando.

Tocaba la Carrera de las Empresas,  una prueba de lo más peculiar por varios motivos:

-Su propia naturaleza, ya que es el único día que corres representando a la empresa para la que trabajas, con lo que esto implica.

-No premia la clasificación individual, sino por equipos de 2, 3 y 4 participantes masculinos, féminas y mixtos por empresa, previamente definidos.         

-Son dos carreras en una, de 6 KM y 10 Km respectivamente, que transcurren simultáneamente hasta el Km 6, donde unos paran y otros, como yo en esta ocasión, seguimos hasta el Km 10, no si tentaciones de “despistarnos” en la bifurcación ;-)

 

Este año , el Dpto de RRHH me había inscrito en la categoría de equipo de 2 integrantes masculinos en 10 Km, siendo mi compañero la estrella atlética de la empresa. Un tipo al que conozco poco, pero lo suficiente para saber que su calidad como atleta debe haber sido inversamente proporcional a su fortuna en el mundo del atletismo, lo que le ha impedido su merecido salto a profesional. Esto no quita para que atesore marcas increíbles como 2h 16 min en maratón, etc..

Como podéis imaginar, cuando un tipo de esta calidad afronta una carrera, lo hace siempre para darlo todo, aunque su forma física no sea la de otros tiempos. Y en este caso, me tocaba a mi bailar con “la más fea” y tratar de no empeorar en exceso su registro en meta, para que la media de los dos tiempos (el suyo y el mío), fuera lo más competitiva posible.

Me coloqué en la línea de salida lo mejor que pude para evitar en la medida de lo posible los atropellos y complicaciones lógicas de una carrera con casi 3000 participantes. Me sentía en parte presionado por no “estropear” las opciones de mi compañero, pero a la vez ilusionado ante el reto de formar equipo con un tipo de este nivel.

Previamente había estado estudiando los tiempos de otros años y sabía que si yo era capaz de correr en 35-36 minutos, y él lo hacía en 33-34 min, tendríamos serias opciones de victoria. El problema era que yo no corría a esa velocidad desde el año 2006, por lo que tendría que igualar mi récord personal de mi era post rodilla “biónica” (conseguido hace 5 años), para tener opciones.

Aun así decidí salir a por todas.

La salida fue rapidísima. Pasé el primer KM en 3 min 22 segundos y llevaba más de 70 personas delante! (la cabeza de carrera lo hizo a 3m:02 seg).

 

 

La salida

La salida

Poco a poco la Castellana comenzó a picar para arriba, y el grupo se estiró, poniendo progresivamente a cada uno en su sitio. En el KM 3 alcanzamos Plaza Castilla y nos tiramos Castellana abajo. Mi reloj me indicaba que iba a ritmo de 3 min 35 seg por Km, por lo que el objetivo comenzaba a perfilarse como factible y mi moral ganaba enteros por momentos.

Al cruzarme con los corredores que iban subiendo, algunos compañeros y amigos que también estaban en carrera gritaron mi nombre para animarme, lo que me ayudó a ganar la confianza suficiente para continuar aumentando progresivamente el ritmo.

Entre el Km 6 y el 7 comencé a tener la dudas habituales de este tipo de carreras “voy un poco pasado de rosca, no se si mi rodilla aguantará este ritmo tan alto, etc..”, pero no era un día para dudar sino para disfrutar y sufrir apretando los dientes, y eso hice, luchar como siempre y correr como nunca.

 Al llegar a Colón, giramos 180 grados y comenzamos a correr cuesta arriba, pero yo ya iba lanzado. A mi compañero de equipo lo habían sacado de punto los 4 integrantes del equipo Bikila con su ritmo infernal, y peleaba por mantenerse en una magnífica 8ª posición.

En la curva hacia meta miré el reloj situado sobre el arco y vi que aun marcaba 35 minutos, lo que me hizo volver a cambiar el ritmo para intentar arañar unos pocos segundos más.

Crucé la meta en vigésimo cuarta posición, con un tiempo de 35 min 58 segundos (36:03 para la organización) , lo que suponía mi mejor marca en los últimos 5 años, y la segunda mejor desde mi operación de rodilla hace 11 años.

Al final, promediando tiempos, conseguimos el objetivo, campeones por parejas con un tiempo medio en los 10 Km de 35m: 13 seg.

Hoy, tres días después de la carrera aun me duelen los gemelos, y tengo la rodilla un poco más fea de lo habitual, pero me da igual.. y no puedo evitar ir por ahí sonriendo como un crío.

No cabe duda que tuve la suerte de estar en la carrera adecuada, con el compañero idóneo, y con la determinación e ilusión suficientes para estar a la altura del objetivo que me había autoimpuesto.

Aun así, para mi ha sido una pequeña gran victoria personal, de esas que saboreas especialmente por su naturaleza inesperada. Otro pequeño “premio” del destino a tantos kilómetros recorridos desde niño, de día, de noche, con viento, lluvia, frío, calor, con o sin dormir, en soledad en la mayoría de los casos. En definitiva un motivo más para seguir “amando” este deporte que me ha dado tanto como yo a él.

Ahora grabaré este momento y esta sensación en la memoria, y en el corazón, para cuando la suerte no me sonría (no sólo en las carreras) y lamentablemente luchar no sea suficiente.

Mientras tanto, me seguiré calzando mis zapatillas de deporte, seguiré disfrutando de cada carrera como si fuera la primera, o la última, feliz de afrontar nuevos retos. Quiero seguir luchando como he hecho siempre, y en definitiva, quiero correr, que es lo que nos hace sentir a todos los que “adoramos” este deporte, un poco más libres.

Cuidaos,

Iván   

En el podio con mi compañero de equipo

En el podio con mi compañero de equipo