Deporte a tu salud

La constancia es una de las mejores cualidades del runner, y los autores de este blog no podemos presumir de ello, al menos en lo que a escribir nuevos posts se refiere. Lo bueno es que durante este tiempo no hemos parado de montar en bicicleta, nadar y sobre todo de correr así que aún tenemos un montón de historias para contar.

A título personal, en Mayo participé en mi segundo Ironman de Lanzarote, tras el debut de 2007 y jurar una y mil veces antes de la salida que jamás repetiría “sólo uno y no mas” pero este año no pude resistir la tentación y volvía las andadas. La verdad es que el deporte de resistencia engancha y hace que te plantee tu modo de vida para mantener un estado de forma saludable evitando castigos físicos incecesarios. Y cuando hablo de castigos no me refiero a las sesiones de ciclismo de cuatro horas ni a los entrenamientos de carrera a pie bajo la luz de la luna. Me refiero a esas acciones socialmente aceptadas como normales que bien pensadas no lo son tanto, o al menos no deberían serlo. Durante la última Navidad, antes de atacar el primer bocado de una cena de empresa, me vi en la disyuntiva de dar buena cuenta del menú, vino, copa y postre -el puro siempre estuvo totalmente descartado- o hacer un uso racional del mismo comiendo sin excesos, con una copita de vino -para saborearlo no hace falta más- y retirada a tiempo a descansar. El principal motivo de la duda eran las tres dando pedales con media hora de carrera posterior prescritas por mi entrenador de cara al Ironman y que serían una tortura en caso de elegir la primera opción. La opción “normal”. Tras plantear mis pensamientos en voz alta a uno de los asistentes -uno de mis compañeros de oficina- el solo hecho de dudar fue calificado de “herejía” y “desperdicio” terminado su exposición con un sincero “eso que haces no puede ser sano”. Creo que escuchar esas palabras en boca de alguien con cuatro jarras de cerveza en su haber durante el preámbulo de la cena y que aquella noche prometía acercarse a su marca personal en cuanto a número de Gin Tonics se refiere, terminaron de convencerme de cual era la mejor opción y por supuesto la mas sana. A la mañana siguiente estuve tentado de llamarle desde mi sillín para comparar los estados de salud particulares en aquel momento, pero preferí centrarme en la carretera.

Este año volveré a Lanzarote, pero para ver la prueba desde la barrera y a apoyar a la legión de mis amigos que participan. En 2014…ya veremos.

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Siempre me ha gustado el deporte pero odiaba correr. Me ahogaba me asfixiaba, hasta que un día comprendi que el truco era olvidarse de la velocidad a la que corren los demás y aprender a disfrutar del camino. Soy un corredor malo, muy malo, pero me encanta correr....y nadar y el ciclismo, así que me hice triatleta. Ahora sueño con ser capaz, algún día, de llegar a Kona.