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mi (otra) web

Siempre me ha gustado el deporte pero odiaba correr. Me ahogaba me asfixiaba, hasta que un día comprendi que el truco era olvidarse de la velocidad a la que corren los demás y aprender a disfrutar del camino. Soy un corredor malo, muy malo, pero me encanta correr....y nadar y el ciclismo, así que me hice triatleta. Ahora sueño con ser capaz, algún día, de llegar a Kona.

¿Correr antes de dormir o recién levantado?

Yo no puedo levantarme pronto, saltar de la cama, ponerme las zapatillas y lanzarme a correr. Y cuando digo que no puedo es que realmente es superior a mis fuerzas y me come la moral. Me duelen las piernas, el estómago me da vueltas, aparecen molestias por todas partes y hasta que no llevo cuatro o cinco kilómetros no entro en calor como para hacer un entrenamiento en condiciones, así que ya directamente no lo intento. Por el contrario me he adaptado a correr al final de día. Si, justo antes de dormir. Sea invierno o verano, esté cansado o activo, me resulta infinitamente mas fácil correr a última hora que a primera. Ya no sé si es por la costumbre o porque realmente mi cuerpo -o mi mente- se adapta mejor.  El año pasado encontré este interesante artículo con los pros y los contras de correr por la mañana o antes de dormir. Para los no angloparlantes o simplemente comodones, escribí una traducción libre en la web de dorsalcero.net
In the moonlight shadow

¿Y vosotros? ¿Sois mañaneros o noctámbulos?

Un año de maratones

Correr una maratón es duro y muy sacrificado, requiere mucha preparación tanto física como psicológica, pero ¿os imagináis un año entero de maratones?. No me refiero a un año en el que hay que correr varias maratones, hablo de un año entero corriendo un maratón al día literalmente.

Pues bien, el belga Stefaan Engels se propuso correr una maratón al día comenzando el 1 de enero de 2010, pero a los pocos días se lesióno, completando alguna de las etapas en silla de ruedas. Como este método no homologaba el récord según sus propias normas, interrumpió el mismo durante algunos días y lo reinició el 5 de Febrero de 2011. El próximo 30 de Enero completará la última etapa, 15.401,175 kilómetros y 25 pares de zapatillas después. La historia me resulta familiar, por lo disparatado del reto….

¡Que bello es correr!

Este spot fue realizado con una cámara superlenta capturando tres segundos de exposición cada siete segundos, en varias tandas de dos horas en una calle de Nueva York. Las New Balance 509 están formadas por una colección de fotografías tomadas de todos los ángulos posibles, en un modelado 3D que mantiene las texturas de las zapatillas originales.

Via Utalmarketing.com

Medio maratón de Fuencarral

Fue mi segunda media maratón -o medio maratón, siempre dudo con el género, aunque según la rae valen ambos- pero me marcó bastante más que la primera. La salida fácil, por calle ancha, con nervios pero sin empujones y varios kilómetros de bajada tranquila, suave y constante. Algunos vecinos madrugadores, bastantes mas que un domingo cualquiera de febrero, aplaudían desde las aceras, y parecían ánimos sinceros. No como los ánimos del caminante con prisa, que sólo quiere que aceleres para poder cruzar la calle lo antes posible. Después unos kilómetros de llano entre las encinas del Monte del Pardo. Kilómetros de tregua, pero de calma tensa. En el pelotón donde zapateaba se hizo el silencio, todos -casi todos, porque yo no lo sabía- guardaban fuerzas para lo que nos esperaba, llevábamos alrededor de diez kilómetros y el ritmo era bueno. Muy bueno. Tras pasar frente a los primeros cuarteles de El Pardo se ve una pequeña rotonda al fondo. Según nos vamos acercando se ve como los corredores que nos preceden giran bruscamente a la derecha en la glorieta, cuando llega mi turno veo nada mas girar, un muro. Una cuesta sin fin bordeando una pared fortificada. Curvas a izquierda y derecha con una pendiente continuada, no demasiado alta pero extenuante. Los novatos enseguida quedamos en evidencia y uno tras otro nos descolgamos. Sufriendo, y jadeando hasta llegar al punto mas alto. Después una sucesión de toboganes donde las piernas me duelen tanto en los descensos por tratar de retener los músculos como en los ascensos tratando de no quedarme clavado. Desde ahí a la meta sólo recuerdo calor, cansancio, ladridos de perro al pasar junto la sociedad protectora de animales y en los últimos kilómetros el vacío al cruzar las obras de lo que hoy es el PAU de Montecarmelo.

No recuerdo mi tiempo final,  sé que crucé la meta totalmente vacío, pero feliz. Había sufrido si, pero no lo suficiente como para que cada año cuando llega febrero, no piense que debería volver allí.  Sólo he podido repetir dos veces mas y este año tampoco podré hacerlo, pero volveremos.

Il Corridore

Il corridore

Marco Olmo

El mundo del running está lleno de héroes anónimos. Gente corriente que nunca, o casi nunca, gozará de protagonismo mediático ni reconocimiento a sus hazañas mas allá de la mera anécdota. Y eso me gusta. Lejos de flashes y titulares apocalípticos, aquellos corredores que son capaces de logros dignos de mención, sólo serán valorados por otros deportistas que sufren como ellos, sienten como ellos y tienen la misma pasión que ellos. El italiano Marco Olmo es uno de estos personajes. Un corredor de fondo de mirada tímida y triste figura -como buen ultrafondista-, que aún a sus 62 años es capaz de entrar entre los diez primeros de las carreras que disputa.  Tengo ganas de hacerme con el DVD de Il corridore, reportaje biográfico de una leyenda del ultratrail.