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Una de récords

Desde que soy corredor popular, no dejo de asombrarme de lo que realmente significa batir un récord mundial. El primero que realmente me impresionó fue Hicham El Gerrouj con sus estratosféricos 3:26 en los 1500 metros. El número así en frio, quizás no llame mucho la atención, pero supone correr los 100 metros lisos en 13,7 segundos 15 veces seguidas. Todos los que han medido sus progresos alguna vez sobre el tartán, sabran lo que significa. ¿A que impresiona?. Este fin de semana, Patrick Makau ha batido el récord mundial de Haile Gebrselassie en la distancia reina del atletismo de fondo.Esas dos horas escasas (2:03:38) convenientemente diseccionadas, resultan abrumadoras. Imaginad lo que supone correr 1000 metros en menos de 3 minutos. Es difícil ¿verdad?. Conozco (cara a cara, no por la tele oatletas famosos)  a varias personas que son o han sido capaces de lograrlo, pero no superan la docena y desgraciadamente yo no me encuentro entre ellas. Ahora pensemos en un  5000  en menos de 15 minutos. No estoy seguro si alguno de los anteriores podría lograrlo. Probablemente solo uno o dos. ¿Y que tal encadenar 8 veces esos 5000 metros – y un piquito- y recorrer todos holgadamente por debajo de los 15 minutos ?. Pues eso es lo que significa un récord del mundo de estas características, una auténtica pasada.

Comparativa de los récords de Gebrselassie y Makau

Anton Kuprikca

Residente en Boulder (Colorado, USA), unos de los paraísos de los deportes de fondo, este corredor nacido en Nebraska en 1983,  tiene cierta tendencia a la anarquía en cuanto a volúmenes e intensidades de entrenamiento, así como en la alimentación. Según cuenta en su blog, le gusta seguir sus apetencias y las pautas que le marca su instinto.

Anton “Tony” Kupricka compitie sin camiseta, con barba descuidada y la melena al viento. Es la viva imagen del espíritu hippie de los 60 en perfecta armonía con la naturaleza, y su carisma le ha convertido en icono del ultratrail norteamericano. Anton comenzó a correr desde niño y con 12 años completó su primera maratón en menos de cuatro horas. Actualmente es uno de los mejores  corredores de montaña del mundo con numerosas victorias en su palmarés en carreras de 100 y 50 millas, como la Miwok 100k. El pasado 2010, vivió un intenso duelo con el catalán Kilian Jornet en la Western States 100 donde Anton solo pudo descolgar al español en el último tercio del recorrido, aunque finalmente ninguno de los dos se alzó con la victoria, Geoff Roes -otra leyenda-, sobrepasó a Anton a falta de 5 kilómetros.

Es uno de los deportistas estrella de la firma New Balance para running,

 

Running the Sahara

Esta es la historia de tres aguerridos corredores que decidieron recorrer a pié -corriendo, para ser precisos-  los 6920 Kilómetros que separan las playas de Senegal de El Cairo. Está narrada en formato documental, con producción de National Geographic en colaboración con el actor Matt Damon, que presta su voz.  Según se puede leer en la web del documental, ninguno de los miembros del equipo de producción ayudó a los corredores ni interfirió con ellos durante la grabación del mismo, para no alterar la veracidad de las imágenes.

Un año de maratones

Correr una maratón es duro y muy sacrificado, requiere mucha preparación tanto física como psicológica, pero ¿os imagináis un año entero de maratones?. No me refiero a un año en el que hay que correr varias maratones, hablo de un año entero corriendo un maratón al día literalmente.

Pues bien, el belga Stefaan Engels se propuso correr una maratón al día comenzando el 1 de enero de 2010, pero a los pocos días se lesióno, completando alguna de las etapas en silla de ruedas. Como este método no homologaba el récord según sus propias normas, interrumpió el mismo durante algunos días y lo reinició el 5 de Febrero de 2011. El próximo 30 de Enero completará la última etapa, 15.401,175 kilómetros y 25 pares de zapatillas después. La historia me resulta familiar, por lo disparatado del reto….

Il Corridore

Il corridore

Marco Olmo

El mundo del running está lleno de héroes anónimos. Gente corriente que nunca, o casi nunca, gozará de protagonismo mediático ni reconocimiento a sus hazañas mas allá de la mera anécdota. Y eso me gusta. Lejos de flashes y titulares apocalípticos, aquellos corredores que son capaces de logros dignos de mención, sólo serán valorados por otros deportistas que sufren como ellos, sienten como ellos y tienen la misma pasión que ellos. El italiano Marco Olmo es uno de estos personajes. Un corredor de fondo de mirada tímida y triste figura -como buen ultrafondista-, que aún a sus 62 años es capaz de entrar entre los diez primeros de las carreras que disputa.  Tengo ganas de hacerme con el DVD de Il corridore, reportaje biográfico de una leyenda del ultratrail.