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Al otro lado del espejo

Hoy quiero reivindicar el optimismo moderado, al sentido común y la lucha entusiasta y bien entendida como modo de vida.

Ahora, que despedimos un año que ha sido realmente complicado en lo económico y abordamos la llegada de otro, casi resignados a nuestra suerte.

Ahora que asistimos con una mezcla de estupor, desgana y casi desidia a las supuestas medidas anticrisis, que no se si nos ayudarán a salir de ella, pero sí que cada día nos sumergen más en un horizonte de nubarrones, que poco a poco sentimos que merman nuestra seguridad en lo que hasta ahora parecía imperturbable.

Ahora que hacemos balance de lo bueno y lo malo, los logros  y fracasos, las alegrías y las tristezas.., y miramos con recelo a los ojos del nuevo año, quiero hacerle un guiño una vez más al optimismo.

Y es que todos nos sentimos alguna vez, en un momento concreto, o en una situación o faceta de nuestra vida, como extraños dentro de nuestra propia piel.

Ya sea por un cambio importante o por la ausencia de este , quizá sin un motivo aparente, empezamos a preguntarnos por qué hicimos esto y no aquello, por qué parece que no disfrutamos de algo que siempre nos ha gustado, por qué ya no sentimos lo mismo ante las mismas cosas..

Esto mismo puede pasar, y de hecho pasa, en el mundo del running.
Por desgracia he visto muchos casos de nuevos corredores que empiezan con mucha ilusión.

Se equipan de arriba a abajo.

Entrenan con determinación (incluso contratan los servicios de entrenadores personales).

Se inscriben en todas las carreras populares y viven intensamente los progresos que poco a poco van llegando.

Y un día descubren que ya no progresan si no se esfuerzan muchísimo más de lo que antes lo hacían (o ni aun así).

Comienzan a tener molestias en algunas articulaciones de forma casi crónica.

Ven como su tiempo incluso empeora frente al que hicieron en la misma carrera en la pasada edición.

Tienen problemas con sus familias que no terminan de entender tanta dedicación..

Y finalmente sienten un desencanto amargo, que en ocasiones incluso les conduce a colgar las zapatillas.

 

Y es que correr, objetivamente,  es un deporte durísimo, que exige una fortaleza y equilibrio físico y mental muy importante. Además, si tienes obligaciones laborales, familiares y personales, como en la mayoría de los casos, la ecuación se complica notablemente.

Por eso, para todos los que sois principiantes, o quizá ya lleváis algún tiempo en este mundillo, y sobre todo para los que estéis empezando a sentir ese desencanto del que antes os hablaba, me gustaría, con vuestro permiso, daros algunos pequeños consejos o trucos, que a mi me han funcionado para seguir amando este deporte después de 25 años entrenando y compitiendo, y una terrible lesión de rodilla que a punto estuvo de dejarme en el dique seco..

- No os obsesionéis con las marcas. Siempre es estimulante mejorar nuestro mejor registro, pero más importante aun es poder seguir intentándolo cada día. Al final somos atletas populares con montones de factores ajenos al entrenamiento que pueden afectar a nuestro rendimiento deportivo.

- No os obsesionéis con la dieta. Se trata de comer como siempre, con un poco de lógica y cabeza, pero sin trastocar en exceso nuestros hábitos salvo que antes os alimentarais a base de hamburguesas del Burger king.

- No os obsesiones con participar en muchas carreras populares. No es bueno competir demasiado, y menos siendo un atleta popular (nosotros no tenemos masajistas, ni fisioterapeutas, ni podemos dormir 10-12h para regenerar la musculatura, etc..).

- Entrenad siempre que podáis o tengáis un hueco, por pequeño que sea, pero con cabeza y sin agobiaros por las distancias, los ritmos o las intensidades. Se trata de coger y mantener la continuidad (muchos pocos en vez de pocos muchos, como en la teoría del “long tail”).

-Si sois principiantes y  queréis afrontar un medio Maratón o un Maratón completo, es importante seguir un plan especifico adaptado a vuestro nivel, o al menos un entrenamiento organizado, pero que no suponga una dedicación excesivamente superior al tiempo del que disponéis , para evitar que entrenar se termine convirtiendo en un segundo trabajo y por tanto, en un motivo más de estrés.

- Tratad de aprender a escuchar a vuestro cuerpo. Ojo, esto no quiere decir que le hagáis demasiado caso.. , porque tiende a guardar más de lo que necesita (es un mecanismo de supervivencia), pero sí valorad las señales, molestias y dolores que tengáis (que casi seguro las tendréis ).
-Consultad al médico como cualquier persona y tratad de “comprender” sus mensajes. Sé que esto que acabo de decir suena un poco raro, pero lamentablemente no todos los médicos a los que visitamos son deportistas o al menos pro-deporte, por lo que si les preguntas por un dolor a priori derivado de entrenar, siempre recomendaran no hacerlo (por pura lógica y pragmatismo). Dicho esto, utilizad el sentido común, no hagáis locuras, buscad segundas opiniones, visitad también un fisioterapeuta, escuchad a vuestro cuerpo  (como decía en el punto anterior) y tratad de encontrar vuestro punto de equilibrio (en ocasiones el “daño” por no correr es mayor que la lesión que aparentemente nos lo impide..).

- Alternad con otros deportes, individuales o de equipo, que rompan al rutina del entrenamiento y os permitan comprobar lo en forma que estáis gracias al running.

- Intentad que vuestra familia participe de vuestra afición, ya sea de forma activa o pasiva . Si consiguen respetar lo que hacéis siempre será más fácil el buscar huecos para entrenar y descansar. No obstante esto no es fácil ni “gratis”, por lo que muchas veces tendréis que ceder y entrenar como en mi caso, a horas imposibles (5:30 a.m), etc.. (sarna con gusto no pica).

- No os preocupéis si no tenéis muchas ganas de ir a competir a carreras cuando ya llevéis unas cuantas en las piernas. Lo suyo es dejar descansar la mente y seguir entrenando por simple rutina, buscando tan solo el placer de seguir tranquilo y en forma. Probablemente con el tiempo vuelva a apeteceros competir de nuevo. También suele funcionar el buscar una carrera que os guste especialmente y entrenarla de forma específica, teniendo así un objetivo claro en el horizonte.

-Y sobre todo y más importante, valorad la suerte que supone el poder tener salud suficiente para calzaros las zapatillas cada día. No tengáis la menor duda de que todos, en algún momento de nuestra vida, no tendremos más opción que claudicar (es el ciclo de la vida).

Pero no por ello dejaremos de luchar, porque correr es luchar, disfrutar y sentir, y luchar es vivir, y vivir es correr…, hasta el final (ajenos a marcas, ritmos y series).

Si habéis leído los puntos anteriores y tratáis de seguirlos en la medida de lo posible, probablemente nunca ganéis una carrera popular (y mucho menos un Maratón), o quizá sí, dependiendo de vuestras cualidades físicas y psíquicas,  pero casi seguro que estableceréis unos vínculos con el mundo del running que perduraran en el tiempo y que os ayudaran a afrontar cualquier problema que tengáis que sortear en esta carreras de obstáculos que es la vida.

Al final, el tipo del otro lado del espejo, al que vemos todas las mañanas, quizá no sea tan rápido , tan guapo, tan valiente o tan exitoso como nos gustaría , pero se parecerá mucho a lo que queremos ser, con nuestras luces y nuestras sombras, pero con la ilusión intacta de vivir cada día como si fuera nuestra primera y última carrera, hasta la Línea de meta.

A por el 2012!

Cuidaos.

“Correr” es lo que soy.

Cuando la gente me pregunta por qué me gusta tanto correr, normalmente se me ocurren un sinfín de respuestas (me lo llevan preguntando toda mi vida), pero curiosamente, no consigo dar con la adecuada.

Supongo que lo que me pasa es que me cuesta explicar que en realidad estamos hablando de mi momento de soledad, donde sólo estamos mis zapatillas, mi respiración, mis pensamientos y yo.
Me cuesta explicar que hay días, que o bien porque voy rodando más suave, o por parajes más atractivos o conocidos, que consigo incluso evadirme de la realidad del día a día.
Días en que sin querer, me afloran recuerdos de mis primeros entrenamientos de niño por aquellos caminos por los antes paseé con mi abuelo, con mis padres, con mis hermanos, con mis amigos de la infancia, por los que ahora paseo con mi mujer y mis hijas.., reviviendo momentos y sensaciones de otro tiempo, ahora tan lejano, pero siempre tan presente.

He corrido siendo nieto e hijo, ahora padre, y espero hacerlo como abuelo. Con cada zancada me ha alejado de fantasmas, acercándome a mi mismo, a la persona que soy hoy.

Y es que al final correr no es solo correr, sino muchas cosas mas.
Nos ayuda a pensar y a desconectar, a recordar y a olvidar, a sentir y a sanar, y  en definitiva, a vivir.
Por eso, me gusta decir que correr no es lo que hago, es lo que soy.
Cuidaos.
Iván
Corriendo al atardecer

Corriendo al atardecer

El “globo” de mi vida.

Tal y como comentó Pablo al hilo de mi anterior post sobre la carrera de Montesclaros, fue allí , en la primera edición de 1995, donde sufrí el mayor “globo”, pájara, desfallecimiento (o como lo queramos llamar) de mi vida.
Visto ahora con la perspectiva que dan los años y la experiencia, creo que incumplí la mayoría de las reglas básicas que debe seguir un corredor popular ante una carrera.
Para poneros en contexto, tenía 19 años y por motivos varios había vuelto a entrenar y a correr de forma “estructurada”, después de dejar de competir “en serio” con 15 años.
Aquel año preparé especialmente los 1000 metros, distancia en la que finalmente conseguí detener el crono en 2 min y 48 seg,  mi mejor marca hasta la fecha.
Y así aparecí en la línea de salida, en “buena forma” por mi vuelta a los entrenamientos,  con mi mejor marca en 1000 metros, con la ambición y motivación de correr en mi pueblo, pero con el cuerpo al revés al celebrarse la carrera en plenas fiestas, con lo que eso implica cuando tienes 19 años ;-)

Antes de la salida estuve observando a mis rivales, como hacía cuando competía de niño.  Fue cuando reparé en la presencia Aníbal (la carrera hoy es un memorial en su nombre), del que ya sabía de su fantástico estado de forma y nivel deportivo (a pesar de haber empezado a correr a una edad algo tardía). A su lado estaba Pablo Cabeza, su entrenador, al que aun no conocía, pero que parecía un runner de pies a cabeza.
Y así sin más, decidí que ellos eran los “hombres a batir”, por lo que mi “estrategia” de carrera iba a ser seguirles hasta que me dieran las fuerzas, para después improvisar…( así corría de chaval y así pensaba correr aquel día por disparatado que pueda parecerme hoy).
Ahora se que debí haber sido mas prudente (Pablo sin ir más lejos ya había corrido el maratón en 2h 29 min), pero con la osadía que da la edad, decidí seguirles sin mas.
La salida fue muy rápida, y el ritmo del primer km también. Para entonces ya encabezábamos la carrera los 3 (Aníbal, Pablo y yo). Lejos de “arrugarme”, incluso me permití el lujo de ponerme en cabeza a tirar del grupo ante el estupor de mis compañeros de escapada que apenas daban crédito a mi “inconsciencia”.
Así pasamos la primera vuelta al circuito de 3 km en  10 minutos raspados. Y fue al comenzar la segunda vuelta, cuando me di cuenta que algo no iba bien. Aunque estaba acostumbrado a entrenar fuerte, el ritmo de carrera me estaba haciendo mella, e iba pasado de revoluciones …, pero ya era tarde y el “hombre del mazo” me pegó de lleno. Pablo y Aníbal me pasaron y fueron poco a poco abriendo hueco .. Y yo empecé a agonizar…
Tirando de pundonor y de rabia traté de mantener el ritmo, pero era imposible. Para evadirme del sufrimiento tarareaba en mi cabeza una especie de canción machacona con el sonido de mi respiración y de mi pulso, que me retumbaba por dentro (efectivamente, se me estaba “yendo la olla”..).
El ultimo Km fue agónico, las piernas me pesaban como bloques de cemento pero se me doblaban como si fueran de chicle.., el pecho me ardía al respirar y tenía una fuerte sensación de mareo. En los últimos 400m me alcanzó el hasta entonces cuarto clasificado, dejándome fuera del podio.., pero ya no podía luchar mas que por llegar a meta y que todo terminara..
Para cuando encaré la recta final ya tenía visión túnel y apenas distinguía nada de lo que había a mi alrededor.
Crucé la línea de meta en cuarta posición. Y fue al parar cuando sentí como si algo se desconectara dentro de mi, y me invadió una sensación de ingravidez, que provocó que me desplomara como un saco de patatas. Un amigo me levantó y me sacó de allí andando, pero yo no podía ni abrir los ojos.
Intentaba mantenerme en pie y hablar, pero era imposible.., no tenía control sobre mi cuerpo.., es sin duda la peor sensación que he experimentado en mi vida.
Finalmente me tumbaron en mitad de una calle, llegó una chica, que se identificó como ATS,  y me tomó el pulso. Recuerdo que exclamó “madre mía, este chico tiene todavía casi 200 pulsaciones por minuto…, su cuerpo cree que sigue corriendo..”
Yo no podía entender casi nada, pero sí pude notar cierta preocupación en sus palabras. Traté de levantarme y andar, y esta vez lo conseguí. Ayudado por un amigo y por mi hermano Juanjo, que ya había llegado a meta en una magnífica séptima posición, me fui recuperando poco a poco mientras trataba de beber agua a sorbos entre arcadas y vómitos .
Recuerdo que Pablo y Aníbal vinieron a preguntar por mi estado, y exclamaron ” estos chavales tan jóvenes corren con el corazón”, y sin duda, no les faltaba razón.
Finalmente el médico dictaminó que había sufrido una lipotimia severa por no haberme hidratado bien, sumado al calor y al tremendo esfuerzo realizado (creí que me moría…).

Han pasado 16 años y lo recuerdo como si fuera ayer.
Sin duda ha sido una de las mayores lecciones que me ha dado este deporte en mi vida:
Haz tu carrera y no busques fantasmas entre tus rivales, no te precipites, no lleves el cuerpo al límite, bebe agua durante el día de la prueba (y no salgas la noche anterior a “quemar las naves” con tus colegas ;-) aprende de tus errores y asume que no eres nada mas (
y nada menos), que un corredor popular. Y sobre todo, disfruta de las carreras, que para eso están.
Lógicamente,  hubiera preferido que alguien me lo contara, tal y como yo he tratado de hacer en este post,  pero como se suele decir, nadie escarmienta en cabeza ajena ;-)

Cuidaos.

En la línea de meta

En la línea de meta

 

 

La carrera de Montesclaros

Si hay una prueba que marco con especial cariño en mi calendario de carreras populares y triatlones de la temporada, es la Carrera de Montesclaros, mi pueblo.
Situado en un pequeño llano entre montes boscosos de encina, próximo al Valle del Tiétar y perteneciente a la comarca de la Sierra de San Vicente, es sin duda un lugar inmejorable para celebrar una carrera popular, de sólo 6 KM, pero de una dureza y belleza realmente significativa.

Lo que comenzó hace ya 16 años (la primera edición fue en 1995) como una iniciativa desinteresada de algunos aficionados al atletismo locales, se ha consolidado como una de las carrera de referencia en la comarca, caracterizada por su ambiente deportivo y festivo.
A pesar de su marcado carácter popular, el nivel medio de los participantes es razonablemente alto, además de contar con ilustres vencedores, de la talla de Pablo Cabeza
(Triatleta Ironman y preparador físico de referencia a nivel nacional), Miguel Ángel Gamonal (Campeón de España de Maratón en 2010), Jesús Alvarado, etc…

 

Primera edición 1995. Con Álvaro, Mauro y amigos

Primera edición 1995. Con Álvaro, Mauro y amigos

Convertida en memorial en 2004 tras la triste desaparición de nuestro fantástico atleta local Aníbal Arévalo, consta de 2 vueltas a un circuito de 3km, no excesivamente técnico, pero que no da un respiro.

Sus continuas subidas, bajadas, giros y curvas pueden hacer de la carrera un calvario si no regulas bien las fuerzas desde el principio. Si a esto le sumamos que la temperatura ambiente el día de la prueba (15 de agosto) a las 20:30 (hora de la salida) suele superar los 30 grados, el cóctel explosivo esta servido.

Subiendo la "Cuesta de la iglesia"

Subiendo la "Cuesta de la iglesia"

La inscripción es gratuita y puede realizarse el mismo día de la carrera, facilitando así la participación a todo aquel que tenga ganas de pasar un buen rato “apretando los dientes”.

 

En mi caso, intento llegar todos los años en una forma física razonable, lo que me obliga a tener que hacer series a la hora de comer o de madrugada (cuando tengo tiempo) en pleno mes de julio…

Además, como tuve el privilegio de alzarme con la victoria en la edición de 1996, cuando mis piernas y mis años eran otros, solo me ha quedado ir “a peor” edición tras edición… ;-)

El próximo sábado (este año la carrera será el día 13) volveré a ponerme en la línea de salida, un poco mas “viejo” (aunque algo mas fino que estos últimos años), pero con la misma ilusión y ganas de pelear contra el crono del primer día.

No se si tardare un minuto mas o menos que otros años, pero tendré la suerte de disfrutar de una tarde estupenda, en mi casa, con mi gente y haciendo lo que tanto nos gusta, correr.

Nos vemos en Montesclaros.

 

La línea de salida

La línea de salida

Empieza a correr con el método C25K

c25K

Cuando alguien que hace tiempo que no hace deporte decide empezar a moverse, uno de los primeros que suele venirle a la cabeza es correr, el problema es que no es fácil empezar a correr desde una forma física inexistente y no tener problemas que nos hagan retirarnos y pensar que eso de correr no era tan buena idea.
Salir a intentar correr unos minutos puede hacer que la mayoría vuelva asfixiado y con una sensación de derrota y no querer volver a intentarlo jamás. Luego las excusas, “correr es aburrido”, “Me canso enseguida”, “Esto no está hecho para mi”…
Antes que nada recordar que para iniciarse en cualquier práctica deportiva si hace tiempo que no nos movemos sería conveniente visitar a un médico que no de el “ok” a empezar a movernos, cualquier práctica deportiva debe realizarse con un poco de sentido común, si te cansas al ir a coger a la carrera el autobús que ni se te ocurra salir a correr sin mas.
De hecho, seguramente lo más conveniente sea empezar andando, sólo andar, cada semana un poco más rápido, hasta que acostumbremos al cuerpo al ejercicio aeróbico y de paso perdamos algunos kilos, que si nos hemos puesto a hacer deporte seguro que esta es una de las causas… ¿no? ;)

Pero si decides que basta ya de sofá, el método C25k es el tuyo. C25K es el acrónimo de “Couch to 5k”, o lo que es lo mismo, “Del sofá a correr los 5.000″
En realidad no es más que un plan de entrenamiento en 9 semanas que alterna series corriendo y series andando, de esa manera no llegamos a “cansar” el corazón y le vamos adecuando al trabajo. El objetivo es correr 5k o durante 30 minutos seguidos en la última semana. Aquí tenéis la rutina completa en español. Como veis en la tabla son sólo 3 días por semana y se lleva con mucha facilidad.
De esta manera le cogerás el “truco” a correr sin haber tirado la toalla y tu cuerpo irá preparándose apra que seas un runner de pro.

Si necesitas más ayuda para animarte existen hasta podcast que puedes descargar en tu iPod o reproductor de MP3, yo probé los de DjBeatSmith que pese a ser algo “chunda, chunda” están muy bien porque te dicen cuándo cambiar de ritmo y el ritmo de la música se adapta a las pulsaciones que debería tener el corazón tanto en carrera como andando. Los puedes descargar en Podrunner: Intervals
Si prefieres correr con tu smartphone hay una aplicación c25k para iPhone y c25k para Android
Para que luego no digas que no te lo ponemos fácil para que empieces a correr, y además lo hagas con ganas ;)
Yo empecé con esta rutina y era de los que pensaba que correr era aburrido… ¡qué equivocado estaba!