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Ironman Frankfurt 2014 “el retorno”

4 a.m. En la oscuridad de la habitación del hotel, ubicado cerca de la estación principal de tren de Frankfurt, una mezcla de cansancio, sobreactivación y dolor de piernas me impide conciliar el sueño.

Todo empezó 24 horas antes, cuando aun en plena noche, cogía un autobús fletado por la organización para trasladarme al lago donde tomaría la salida de una de las pruebas atléticas más exigentes y complejas del planeta, el Ironman.

 

 Ironman Frankfurt 2014 (Campeonato de Europa).

Aún no ha amanecido completamente cuando la primera tanda de triatletas comienza la prueba de natación.

Por delante 3.9 km a nado en un lago a las afueras de la ciudad, en calma aparente.

A las 7 a.m. llega mi turno de salida, la más multitudinaria, junto a más de 2000 triatletas.

Bajamos una pequeña ladera de arena fina y húmeda (ha estado lloviendo toda la noche) y vamos poco a poco entrando en el agua, ataviados con nuestros respectivos neoprenos, gorros amarillos y gafas de natación.
Nado suavemente hasta la corchera que delimita la salida y me mantengo a flote hasta el pistoletazo inicial. Mientras, en los altavoces, retumba solemne un discurso en alemán que termina con un “Gott segne Sie” (Que Dios os bendiga).
Se hace el silencio, y por unos instantes no puedo evitar sentirme infinitamente pequeño, bajo una puesta en escena espectacular.
Pistoletazo de salida y comienza el baile.
A pesar de lo complejo que resulta nadar con más de 2000 personas a la vez, consigo situarme en buena posición y no recibo demasiados golpes.
El sol ya ha hecho su aparición pero se mantiene aun muy cerca del agua, lo que dificulta la visión a la hora de seguir las boyas que marcan el recorrido.
Así, entre brazada y brazada, entre boya y boya, finalizo el segmento de natación sin grandes problemas y en el tiempo previsto (1h 10 minutos).
Realizo la transición tranquilo, y en menos de 5 minutos, ya estoy pedaleando.
Me esperan 180 Km de bici, no muy complicados, pero bastante “traicioneros”, bajo innumerables toboganes de poca pendiente y 3 subidas destacables, una de ellas adoquinada, por donde debemos pasar dos veces.

 

Acoplado en el segmento ciclista

Acoplado en el segmento ciclista

Ya en Frankfurt dejo mi bicicleta, me despido de ella con un guiño (hoy se ha vuelto a portar), y me preparo para correr los 42,2 km que me separan de mi segundo Ironman.

De momento todo va según lo previsto, pero no puedo dejar de pensar en mi rodilla izquierda, aun dolorida e inflamada por una caída entrenando de la que no he conseguido recuperarme a tiempo para la prueba, y que me tiene bastante preocupado.
Antes de comenzar a correr veo por primera vez entre el público a mi familia y amigos.
Mis hijas portan un improvisado cartel de cartón con mi nombre pintado en colores y gritan al verme.

Mi mujer me pregunta que tal voy, y por fin, tras 7 horas de prueba, “salgo” de mi estado de concentración y sonrío, lo que me produce una agradable sensación de alivio, y energía mental renovada.
Comienzo a correr por la ribera del Main, a buen ritmo, y cada vez más ilusionado.
El dolor de rodilla va aumentando con el paso de los KM, al igual que la temperatura ambiente, que se aproxima a 35 grados, algo atípico para esta ciudad.
Las molestias se trasladan ya al resto de los músculos de la pierna por no pisar de forma correcta, y veo como el ritmo objetivo de carrera se me escapa…
Es entonces cuando el Ironman me enseña su verdadero rostro, mostrándose ante mí cuan gigante “quijotesco”, alimentado por mis propias dudas, dolor y cansancio.
Pero no he venido hasta aquí para luchar contra molinos, después de todo un año entrenando a deshoras, bajo el frío, la nieve, la lluvia, el calor, de madrugada, .. robándole tiempo al tiempo, y sin perder en ningún momento la ilusión.
Además, no soy más que un corredor popular, enamorado de este deporte, y el mero hecho de haber llegado aquí, y seguir aguantando en carrera, en pleno Campeonato de Europa de Ironman, ya es un “regalo”.

En el avituallamiento del km 35, a 7 km de meta, veo a mi mujer. Sin su ayuda nada de esto hubiera sido posible.

A 200 metros para cruzar la meta me esperan mis hijas impacientes.
Nos cogemos de las manos y volamos juntos por la alfombra hasta la meta situada en Roemer Square, donde nos abrazamos bajo los aplausos que proceden de las gradas, abarrotadas de un público que no ha parado de animar durante todo el día, mientras el speaker anuncia con su inconfundible acento alemán “Iván Muñoz, Spanien!”.

Después de 226 Km, 12horas y 14 minutos el Ironman vuele a ser nuestro.

 Son las 5:30 a.m. y las primeras luces de la mañana comienzan a colarse por la ventana.

Parece que el haber escrito esta “interminable” crónica me ha ayudado a poner en orden mi cabeza, y siento como poco a poco el sueño me alcanza.
Cierro los ojos y sonrío al recordar los últimos versos del poema de William Ernest Henley (Invictus), que un gran amigo me recordó el día antes de la prueba, y que me han acompañado durante toda la jornada.

“No importa cuan estrecho sea el camino,
ni cuan cargada de castigos la sentencia,
soy el dueño de mi destino,
soy el capitán de mi alma..”

A mis padres.

La primera luna llena de octubre

Como cada año, el primer sábado de luna llena de Octubre se celebra el Ironman de Hawaii. Para los profanos, no es un triatlón cualquiera. Ni tan siquiera es un Ironman cualquiera. Es el origen de todo. Es cierto que hay triatlones mas antiguos como el San Diego, o algunos experimentos de nadar-bicicleta-correr que se celebraron en Europa en los 70, pero la brillante idea del comandante Collins en 1978 fue la que creo el imperio que hoy conocemos como franquicia Ironman.

Desde entonces la WTC -World Triathlon Corporation- ha sabido mantener y expandir un concepto deportivo, con tintes épicos -un Ironman consta de 3800 metros a nado, 180 kilómetros de bicicleta y 42 kilómetros a pie- y una espectacularidad sobrecogedora. Actualmente existe un circuito de pruebas marca Ironman por todo el mundo mas una legión de pruebas de la misma distancia fuera de dicho circuito, pero Hawaii es “la meca del triatlón”. Una meta muy difícil de lograr, pero alcanzable. Es un Campeonato del mundo -oficioso, no está regulado por la federación internacional de Triatlón (ITU), lo regula la propia WTC- pero están los mejores del mundo en la distancia, tanto profesionales como amaterurs. Esto da una dimensión mucho mas humana a la prueba puesto que pone al alcance de casi cualquier aficionado -de nivel alto-, participar en un evento de dimensión planetaria compartiendo agua y carretera con las grandes estrellas del trideporte. Pra un aficionado a la Fórmula uno sería como compartir un gran premio con los Alonso, Hamilton, Vettel y compañía habiendo obtenido una clasificación previa frente a rivales, también aficionados y en el mismo rango de edad.

Obtener una plaza para el Ironman de Hawaii no es sencillo, actualmente existen tres modos de conseguirlo: Mediante puja benéfica en Ebay de uno de los escasos dorsales subastados cada año, siendo agraciado en la loteria o la preferida de los participantes: Con mucho sudoe alcanzando uno de los “slots” disponibles en las pruebas de franquicia Ironman en todo el mundo. Dichos Slots se reparten proporcionalmente entre el número de participantes en cada prueba por cada Age Group y sólo unos pocos elegidos (entre 30 y 45 dependiendo de la prueba) lo consiguen.

El próximo 13 de Octubre a las 19:00 hora Española, dosmil afortunados partirán del “pier” de Kailua-Kona. La prueba se puede seguir íntegramente en directo desde ironmanlive.com.